Uno está gord@ porque quiere: ¿Mito o Realidad?

July 22, 2013
Por dramarcelasandoval

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Cuando tenía 16 años, estando en 4to semestre de prepa, llevaba una materia de nombre “Relaciones Humanas”. Recuerdo perfecto una clase en donde la maestra, una excelente psicóloga, nos preguntaba si estar triste o estar feliz era un estado que uno elegía sólo porque sí. Nos juntamos en equipos y nos invitó a la reflexión. Después de varios minutos de discutir experiencias junto con mi equipo, llegué a la conclusión que era definitivamente una elección. Uno de mis compañeros insistía en que volviera a reflexionar al respecto para convencerme que hay situaciones en las que uno no decide eso, sólo llegas a ese estatus porque así reacciona tu cuerpo. No le hice caso y, siguiendo mi terquedad, levanté la mano y dije en voz en alta: “uno está triste o feliz porque quiere y cuando quiere”.

Cuatro años después, justo al terminar mi 4to semestre de medicina, Vicky, mi prima hermana y mejor amiga desde siempre, tuvo un accidente automovilístico que le quitó la vida en un instante. Para cuando la familia nos enteramos del accidente, ella ya había tenido la autopsia de ley. No había marcha atrás. Yo tenía 20 años y estaba viviendo la mayor tristeza que he podido experimentar en todo lo que va de mi vida. Después de varias semanas de no poder siquiera despertar hacia una realidad de aceptación de dicha tragedia, recordé mi clase de la prepa. Pensé: “si acaso yo estaba muy convencida de que estar triste es algo opcional, ¿por qué mi elección de sentirme mejor no está funcionando en este momento?” A los seis meses, tuve que salirme a media clase para poder llorar, no podía continuar ese día, el recuerdo me acechaba y no veía la manera de salir de ese ciclo. Cuando mis amigos me preguntaban qué pasaba y les respondía con la historia trágica de cómo yo había perdido a mi Vicky, muchos respondían: “Marcela, ya han pasado 6 meses”. Concluí que tal vez mis compañeros de la prepa tenían razón, debía existir por ahí algún otro mecanismo a nivel de la psique o del cuerpo que no pudiera sacarme de ese círculo vicioso de tristeza que no le deseo a nadie.

Dudo mucho que alguien quiera “estar gordito”. Lo dudo y siempre lo dudaré. No es una decisión. Sí, sí y sí estoy de acuerdo que de repente juzgamos a otros con exceso de peso y que sólo vemos que se la pasan comiendo hipercalóricamente. Es en esos momentos cuando pensamos: “¿cómo no va a estar así si come todo eso?” Si esta persona dejara de comer eso claro que no tendría ese exceso de grasa. Es decir, si Y es consecuencia de X, entonces es sólo decirle a la persona y LISTO. ¿Tú que crees?

Estoy segura que respondiste: “Obvio no” y seguramente no lo hiciste porque pensaste en todos los mecanismos psicológicos y somáticos implicados, sino porque: A) eres una persona que tiene exceso de grasa y por más que quieres no te la has podido quitar de encima, o B) porque por simple sentido común crees que si eso fuera cierto no habría problemas de soprebeso/obesidad en este mundo feliz (y mucho menos habría tanto medicamento/suplemento/producto charlatán para ofrecerte la magia del cuerpo playero presumible en un santiamén). Por otro lado, existe la posibilidad de que alguien sea archi feliz teniendo sobrepeso u obesidad, pero en esa misma posibilidad cabe tener ideas equivocadas sobre los beneficios del exceso de grasa.

No es fácil. No sólo hay mecanismos neuroendocrinológicos complicadísimos implicados en el cómo y por qué alguien llega a ser obeso, sino que también hay un montón de factores ambientales que se tienen que modificar para lograr resultados benéficos para la salud. Hago un paréntesis cultural para mencionarte que si acaso estás pensando en que ahora todo suena muy lógico y que seguramente es la tiroides la que te tiene así, detengo tu pensamiento diciendo que aproximadamente un 3% de los casos de exceso de peso/grasa están relacionados a otra patología (ahí sí entra la tiroides y otros tantos como consumo de ciertos fármacos, enfermedades genéticas, etc.). Ni le sigas pensando, te repito que es el 3%. Si insistes en eso mejor haz un diario de alimentos y cuenta las calorías que consumes para ver si no es una sobreingesta. Además, ya tendrías un montón de molestias extra si tuvieras una enfermedad que secundariamente te haya provocado la obesidad. De una u otra manera hay que modificar la dieta diaria y el estilo de vida así que nadie se salva de eso.

Nadie está gordito porque quiere. El sobrepeso y la obesidad SON enfermedades y por lo tanto hay que tratarlas como se debe. No se trata de tapar las causas con algún medicamento, se trata de enfrentar de raíz el problema y éste pudo haber iniciado desde tu infancia (o desde que tu mamá estaba embarazada de ti). Los factores ambientales son de los más importantes y los más modificables en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Se trata de todo aquello que aprendiste de cómo, con qué, cuándo y por qué alimentarte. Si quieres modificar tus factores, sólo se trata de querer y esa sí es una elección. ¿Nos llevará tiempo? Claro, esto no es magia. Sin embargo, así como vivimos diferentes etapas del duelo cuando tenemos una pérdida importante y nos sumergimos en una tristeza indescriptible, así también podemos vivir etapas de recuperación en las enfermedades que conocemos como sobrepeso y obesidad. El único requisito es querer hacer algo por ti, el resto lo tenemos que discutir con tus mecanismos fisiopatológicos, tu cultura, tu mente y tu capacidad humana de recuperación.

 

¿Qué dices? ¿Estás gordito porque quieres?

                              happy-food

 

 

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