Soy emplead@ y tengo sobrepeso

 

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Mi nuevo trabajo desde hace algunos meses. Entro a las 8 de la mañana y se supone que salgo a las 6 de la tarde. Con los pendientes me estoy quedando hasta las 8, a veces hasta las 10 si es día de cierre. Me dan una hora para comer pero con tantos pendientes como muy rápido en una cocina que está por mi escritorio. Me tardo 20 minutos y no hago sobremesa, no me da tiempo. ¿Qué como? Lo primero que se me venga a la mente, a veces pido un sandwich de atún de esos de 15 cm con papitas y refresco (cuando traigo ganas de dulce pido la galleta que viene incluida en el combo en vez de las papitas), otras veces pido una tostada con pollo (la light, o sea la sin freir en aceite porque tampoco quiero engordar). La verdad es que Doña Lencha, la de las comidas corridas cerca de la oficina, siempre tiene servicio a domicilio así que no me queda de otra: mi milanesa con puré y arroz, bueno, a veces pido los frijolitos aunque sean hechos con manteca de puerco, saben de rechupete. Refresco light. Sí, para no engordar. A veces I feel like a boss. Mi jefe confía tanto en mi que me da muchas responsabilidades y hasta tengo gente que está a mi cargo. Cuando a llego a mi casa por lo menos tengo un perro que se pone feliz cuando me ve: me mueve la cola. ¿Cocinar para mi cena? Por supuesto que no. Llego exhaust@, seré muy boss pero la verdad me canso. A parte, quiero que me atiendan, LO MEREZCO. O me voy de restaurante con mis amig@os o, si no hay plan, pido a domicilio para cenar viendo la tele. Los lunes: tacos, nunca fallan los tacos (les quito una tortilla de maíz, es que vienen dobles, para no engordar). Martes: sushi cuando me quiero cuidar (un rollo fresco y lo pido sin queso crema, les digo que le pongan más aguacate). Miércoles: empanadas argentinas (de champiñones porque me dijeron que las de carne engordan más). Jueves: como es casi viernes estoy que ya no puedo ni abrir los ojos así que necesito algo dulce, voy a la panadería más famosa y cremosa y me compro mi caja de 10 empanadas de cajeta marca jumbo, LO MEREZCO, trabajo casi 12 horas diarias (aunque me pagan 8) y si mi cuerpo pide empanadas, le doy empanadas. Viernes: ensaladita porque un día antes de porté mal. ¿Los fines? Pues es mi descanso de la dieta y del trabajo: alcohol y restaurantes todo el tiempo… barbacoa en la mañana, carne asada por las tardes con cerveza (light), unas 9 ó 10 sábado y otras tantas el domingo. Dicen que el whisky engorda menos así a veces tomo eso mejor.

Han pasado 5 meses y sólo me queda uno de los 8 pantalones en mi clóset. Doña Lencha ya ni me pregunta qué quiero de comer, sólo lo manda a la oficina y, como soy su cliente frecuente, me manda una botella de 2 litros de mi refresco light. Me acabo la botella en un día, me da energía para soportar mis largas jornadas de trabajo. La tostada light ya no me hace ni los mandados, ya pido la tostada frita porque está más buena. En las noches ya pido el sushi empanizado, me llena más y siempre voy al 2×1 así que me como los dos rollos yo sol@. Las empanadas de champiñones ya me aburrieron, ahora pido de carne. Ensalada ni se me antoja, guácala con la lechuga, esa es comida de tortugas. Ahora agrego postre a todas mis comidas, un chocolate después de las comidas y a veces compro una de esas rebanadas de pastel individuales de las pastelerías. LO MEREZCO. Trabajo demasiado como para no consentirme.

¿Ejercicio? ¡Por Dios! ¿Tú crees que me dan ganas después de tanto trabajal que tengo? ¿A qué hora quieres que lo haga? Ni siquiera me da tiempo de ir al dentista, igual y tengo caries pero mi trabajo me necesita.

Ha pasado casi un año y la gente me dice que me “avejenté”. Ya van dos veces que voy a comprar ropa nueva de talla más grande. No me siento sexy. Sólo tengo sobrepeso (obesidad por supuesto que no, eso ha de ser algo super grave, yo ni de chiste entro en esa categoría). Ya gano más dinero, mi jefe por fin me reconoció el esfuerzo y me subió el sueldo un 3%. Hace unas semanas no pude llegar a la oficina, tenía un dolor insoportable, saltaba del dolor. Me encontraron piedras en los riñones y me dijeron que era tanto refresco. Quiero cuidarme pero no sé cómo. No sé cómo llegué hasta aquí. He encontrado cucarachos en mi cocina, la verdad es que ni la uso más que para ir al refri a ver si quedó algo de la comida rápida del día anterior… ya es raro que deje algo de sobras.

Es cierto, es verdad que merezco mucho por tanto trabajo que hago, pero no merezco hacerle daño a mi cuerpo. No merezco sacrificar el ÚNICO lugar que tengo para vivir por atender un trabajo que no se va a acabar nunca, sólo llegan pendientes, pendientes y más pendientes. Veo grasa alrededor mi cuerpo, ya no quiero esta ropa de talla tan grande. Ya no me siento joven, ¿será la edad que me tiene tan cansad@? He tratado de dejar el refresco y no puedo, siento que soy adict@. El susto de las piedras no me hizo ni cosquillas, al cabo hay doctores. A lo mejor tengo algo de la tiroides, por eso engordé. Me recomendaron unas pastillas para quitarme el hambre, me da miedo tomarlas ¿qué hago?

 

TRES DOGMAS:

1. Cuida tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir.

2. Estamos diseñados para hacer ejercicio, no hacerlo nos convierte automáticamente en personas enfermas.

3. El trabajo no se acaba, el que se acaba es uno.

 

DOS PRINCIPIOS:

1. Planeación.

2. Loncheras.

 

UNA META:

1. Tu SALUD.

 

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Sí se puede cocinar, trabajar, ser feliz y vivir. Sólo nos falta más conocimiento y más respeto a uno mismo. Sí se puede, te lo prometo. Evalúate, ponte las pilas y sonríe. Ese estilo de vida tiene arreglo.

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3 Comentarios

  1. |

    Demasiado parecido con la realidad…. solo que mi jefe aún no reconoce mi trabajo =/
    Excelente retrato de la realidad de muchas de nosotras, no hay nada como verte reflejado en otra persona para darte cuenta de lo que te estás haciendo a ti misma.

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