Apenas hace frío y el olor de la panadería se desliza por mis ventanas

November 26, 2012
Por dramarcelasandoval

Yo sé, la carne humana es débil y ese olor a concha recién salida del horno de la panadería entra por tus fosas nasales y te la imaginas bien chopeadita en el cafecito. ¿Se te hizo agua la boca? Esas papilas gustativas son demandantes y, lamentablemente, no se han puesto de acuerdo con lo que piensan nuestras caderas (ahí donde se acumula parte extra de la grasa y nos hace ver más “petacones/as”).

Mi querido lector, el invierno está por llegar y los antojos navideños ya están tupiendo los supermecados y los centros comerciales. ¡Cuidado!, si quieres caber en tus pantalones este próximo enero (y no se vale sacar las tallas extras guardadas del clóset o irte de shopping a comprar otra talla más grande), será mejor que lleves a cabo ciertas recomendaciones para la época pre, inter y post- posadas navideñas. Y no digas que no se te advirtió. Todavía es tiempo de que agarres esa voluntad que escribiste en los propósitos de año nuevo 2012 (hace 11 meses) y tomes cartas en el asunto. No sé trata de dejar de disfrutar las fiestas navideñas, se trata de disfrutar y seguir conservando la salud. Ahí te va:

1. “No, gracias”.

Ya conoces esa frase. Si te ofrecen una rica chunky cookie con extra chocolate blanco y chispas verdes y rojas (por eso de la navidad), puedes decir: “no, gracias”. Así de fácil, no pasa nada. Seguramente estás pensando que soy una desconsiderada porque esa galleta te la está ofreciendo tu suegra y ni modo que le digas que no… no se vaya a sentir. Okay, estoy de acuerdo. Agarra la galleta con una linda sonrisa y coméntale que en un ratito más te la vas a comer. Guardas la galleta y se la das a alguien más. Si todavía piensas que es una grosería, te invito a que reflexiones sobre en qué momento la comida se convierte en basura… si tu cuerpo NO necesita esa galleta, o es basura para el bote de la basura o tu cuerpo se convierte en ese bote.  (<— dale click ahí)

2. La navidad es una, no 3.

Es decir, si vas a celebrar la navidad con una cena, pues es una y nada más. Si tienes que hacer el recorrido por 3 casas esa misma noche para visitar a los familiares, no significa que tengas que cenar en cada casa. Se trata de visitar y convivir, no de comer hasta atragantarnos. Repito, la navidad es UNA. El recalentado de toooooda la semana (hasta que llega el año nuevo) no cuenta como navidad así que no tienes porque comer lo mismo. Estoy de acuerdo que podemos probar un tamalito de los que sobraron, pero, ¿8 tamales? piénsalo, cuerpo sólo hay uno, los tamales son infinitos (o ponle una ensalada a un lado para llenar más pronto).

3 Re-regala los regalitos (en otras palabras, recicla).

No es una grosería. A lo mejor eres de esas personas que, por el trabajo o por cualquier motivo, recibe un mínimo de 30 regalos comestibles (canastas, platos de galletas de esas super ricas con más mantequilla que harina, chocolates, etc., etc.). ¿Apoco te comes todo para no ser grosero?  Es un lindo detalle y se agradece y no significa que no nos guste. Claro que se puede comer galletas PERO, es un PROBETE y no un TANTETE. Si guardas esos 30 regalos comestibles para irlos probando de poquito en poquito (para no engordar) se te van a echar a perder. Yo creo que no tiene nada de malo que si llega alguien a tu casa a pedir navidad (ya ves que es cuando más llega gente a pedir ropa usada y algo de despensa), no está mal que les regales un platito con galletitas. No significa que les quieras hacer daño, es un detalle y les estás dando algo significativo. Lo que si se me hace grosero es que te comas todo tú solo. No sólo las caderas se van a quejar, también los órganos que se van a sentir asfixiados sin espacio para el oxígeno.

4. Toma agua.

El alcohol ronda mucho en las fiestas decembrinas. Una copita de vino tinto no se hace daño, malo si vamos probando de todo en las mínimo 8 a 10 posadas que tienes ya en agenda. El agua es un salvador (y también solvente) universal. Acompaña tus alimentos con agua para empezar a llenar a tu estómago y sientas menos ganas de meter otro líquido a tu cuerpo. También te ayudará a no tener tantos cravings y bueno, a corto y largo plazo, a mantenerte saludable.

5. Come algo nutritivo.

Que no se te olvide. Habrá muchos regalos de galletas y chocolates pero tienes que seguir comiendo sano, no hay pretexto. Es el mismo efecto que el agua. Empieza a llenar a tu estómago con comida saludable y así tendrás menos ganas de comer otra cosa aunque el antojo sea canijo. Si de plano, después de comer rico y saludable, la galletita te sigue haciendo ojitos y te implora que la comas: DO IT. Sí, cómetela. Ojo: hazlo despacito, disfrútala, no veas la tele mientras la comes, no leas mientras la comes, piensa en la galleta y solo en la galleta. Deja que tu mente se concentre en esa galleta y calme poco a poco el craving. No es que yo sea una exagerada, de verdad, así funcionamos. Si te pones a hacer otra cosa mientras te comes la galleta, ni le pones atención y cuando queríamos una ya llevamos 5. Necesitamos conectar las papilas gustativas con la mente para que ambas se den cuenta que ese craving se está cumpliendo, matarlo y a lo que sigue.

 

¿Qué más? Disfruta. Diciembre es una época maravillosa. No se trata de comer y de los regalos, se trata de CONVIVIR, de acercarte más a tu familia, a tus amigos, tu seres queridos. Es una época para DESESTRESARTE y, bajo ese supuesto, recuperar la salud. Cuando estamos estresados nos queremos comer el mundo (somos comedores emocionales). La época navideña es para relajarse y poner en orden nuestras emociones… como consecuencia, mantenernos saludables.

ENJOY. A escasos días de empezar diciembre, te deseo una hermosa época navideña. Ya saca tus propósitos 2012, empieza a tachar y empieza a remendar. ¡Te espero en el consultorio si lo consideras necesario!

 

 

7 Comentarios

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    […] Por: Dra. Marcela Sandoval Twitter: @MarceSandovalG Publicado: Dra. Marcela Sandoval […]

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